
En este preciso instante.
Donde el dolor se vuelve redondo.
Las estatuas siguen siendo de yeso.
La piel es fuego.
La boca sabe a congoja.
Vale la pena vivir.
Con alma / corazón y a destiempo.
Paralizan el pulso los movimientos bruscos.
Soporta el hálito la fuerza inquebrantable.
El aire se vuelve ermitaño.
El subsuelo huele a coraje.
Los espacios se transforman.
La verdad libera.
El precipicio busca la escalera perdida.
Los ojos encuentran, la mirada busca.
Crece la pasión.
También las flores, la inspiración y la sapiencia.
Transmuta lo putrefacto abriendo el paso al autodescubrimiento.
Por lo que ha sido, por lo que aún no se descubre.
Por todos los que aspiran a un mundo articulado donde el espejo seas tú y no los otros.
Por todo lo que sobrevendrá.
Vale la pena vivir.