
Palpita mi corazón como un pulmón manejado por un ventrílocuo.
Se curte y comienza a soñar para no morir en agonía.
Las lágrimas se vuelven cascadas, el cansancio se vuelve desierto .
Así el alma no deja de blindarse frente a tanta soledad.
Palpita mi mano derecha.
También mis pies, mi intimidad , y todo lo que nadie alcanza.
Juego en las noches a ser brisa marina o vaivén de pleamar.
Para darle nuevos aires a mi corazón maniatado.
Palpita sin interrupción, pese a las agujas que lo atraviesan.
Intentando borrar lo que el tiempo no extermina.
Esperando que el destino me dé la oportunidad de amar.
Cuadro: "Aún ", de la colección privada ," Las Confesiones del
Corazón ". (México).